En muchos deportes se oye la famosa frase del factor mental del deportista. En el tenis, por ejemplo, el comentarista y extenista Tomas Carbonell insiste partido tras partido de la importancia del poder mental. Es la diferencia en el juego. Sin embargo, hay muy poca investigación y praxis sobre precisamente como fomentar o aprender a tener una mente poderosa en situaciones de alto estrés y tensión como se da en el alto rendimiento. Imaginemos el partido de finales de Roland Garros de Rafa Nadal de este año. Rafa comentaba que había estado más nervioso de lo normal y que había bajado su rendimiento. Pero ¿Qué se puede hacer? Aquí es donde interviene el coaching deportivo. Fruto de un doctorando en psicología del deporte, Timothy Gallwey trabajó con algunas herramientas que proceden a su vez de la psicología humanista, centrarse en el cliente para poder desarrollarlo. Esto me suena claramente a la terapia centrada en el cliente de Rogers. Una terapia o planteamiento de desarrollo personal que trabajaba desde el cliente y no desde el psicólogo. Algo realmente difícil en este mundo de egos y de profesionales autoafirmados. Sin embargo, Tim supo darle a su entrenamiento en el tenis ese toque de ponerse en el lugar del otro, para trabajar desde él. Y así, lograr avances paulatinos, pero siempre logrados desde el otro. Ese es el verdadero avance. El que logra la persona que busca su desarrollo. Y ahí está el reto en el aprendizaje.
El otro día estuvimos trabajando en el Centro del Valencia con la Escuela de Fútbol de Sueca, y vino un grupo de jóvenes profesionales del alto rendimiento con muchas ganas de aprender. Estuvimos con ellos el equipo de coaching deportivo: Juanra, Azu, Juan Carlos y Gus. Y conseguimos a través de técnicas típicas de la gincana como herramienta de inmersión en un escenario de toma de decisiones y de gestión de las competencias deportivas, analizar en el posterior feedback desde el coaching el proceso de aprendizaje. La clave nunca es la actividad es el trabajo posterior. Jugar con los chavales lo puede hacer cualquiera, pero conseguir que reflexionen y que tengan un aprendizaje experiencial potente, eso es otra cosa. El coaching deportivo trabaja eso precisamente, el aprendizaje y desarrollo de talento del deportista a través de su toma de conciencia de su situación actual. ¡Y qué mejor en una actividad donde he puesto en juego mis competencias! Creo que con estas fotos os podréis hace una idea del fabuloso trabajo que se está haciendo en coaching deportivo y el futuro que tiene.